lunes, 28 de abril de 2014

Modas, amores y mariposas amarillas.




Algo raro pasa con mi percepción del mundo. Creo que tengo una forma de predecir sin querer lo que en un futuro inmediato estará en apogeo.
Sí sé que se oye raro y mamila, pero así lo siento, siempre que pongo mi atención en algo aunque tenga años o décadas que ya nadie le pusiera atención, de repente parece que a toda la gente le interesa y se pone de moda. Y no lo digo porque crea que la gente hace las cosas por que las ve en mí o algo así, al contrario, soy bien antisocial y nadie puede tener de mí algo que yo no me permita darle.
El caso más reciente es el skate, antes de que me decidiera por este tema para mi tesis hace como dos o tres años no veía la cantidad de chamacos con sus patinetas en las calles, incluso salieron antes que las “tradicionales” de cuatro ruedas las de dos ruedas que exigen un movimiento de cadera para avanzar.
A esta faculta de adelantarme o ver el futuro inmediato supuestamente de las modas, está otro hecho que seguramente a casi todos o la mayoría nos pasa, el de ver en todos lados referencias a lo que nos pasa en el presente.
Y es que en días recientes me la he pasado leyendo y escuchando en todas partes cosas sobre el amor, aunque bueno, pensándolo bien las cosas del amor siempre están en boga. Aún así tenía mucho sin leer y escuchar tanto sobre esto, y es que me la he pasado recordando y meditando lo que me ha dado este sentimiento tan poderoso.
La conclusión de esto -bastante obvia para muchos, incluso para mí, pero de la que raramente no había caído en cuenta de esto- es que nos puede ir bien o mal en el amor, pero con la música no sería lo mismo, ya que esta y la lectura ayudan bastante a intensificar ese sabor dulce o amargo que nos da este sentimiento.
Son aportes diferentes, el de la música es más personal en cuanto a que es tu vivencia a partir de la del compositor la que vives, haces tuya la música. Y bueno, la lectura tiene una línea mucho más definida en sí que la música, el autor de una novela hace vivir a los personajes, y nosotros no nos apropiamos de esa vida como lo hacemos con la música, sino que nos identificamos con la vida, la vivimos, al igual que con la música, pero la diferencia es que la vivimos desde la vida del personaje o personajes, no de la nuestra propia como la música. Espero darme a entender.
Lo que me hizo escribir esto es precisamente la fuerza que siento de la música y la literatura en estos días sobre mí. Sobre todo vivir e identificarme con las formas de sufrir o gozar el amor desde los personajes y las canciones es grandioso.
Cómo siempre acompaño mis entradas con videos musicales, en esta ocasión se unirán la música y la literatura aquí, la canción Macondo, que me gusta mucho por su música y musicalización, y porque el libro del gran Gabo que se nos acaba de ir Cien años de soledad es de esos que me hacen sufrir y gozar el amor como lo he hecho en mi vida.