domingo, 16 de marzo de 2014

El día en que apagaron la luz...

Casi cumplo otra vez el mes sin escribir nada por acá. En parte porque no sabía que escribir, así que escribiré lo que se me viene a la mente.
Sigo pensando en último libro que leí.
Ya había leído con anterioridad un libro de Julio Martíez Rios, el de Arde la calle!, que me prestó mi primo Chuy (y que me apena decir que aún no le regresó) sólo que este libro es de investigación, aunque no de corte académico sino más informal, según mi perspectiva.
Sea lo que sea está muy bueno y entretenido ese libro, lo recomiendo, ya que habla un poco de la historia de cada grupo o subcultura como el los llama, y también aborda la música que identifica a ese grupo, cosa que no se le dificulta ya que es un conocedor en cuanto a música.
Pues bien, vayamos al tema central: A finales del año pasado recién vio la luz la que es su primera novela. Lleva por nombre Yo soy Constantinopla. El principio me pareció tan incierto como el titulo de la novela. Tarde tres o cuatro capítulos en agarrarle la onda, pero en cuanto lo hice me clavé en la lectura.
La verdad está algo viajadón, pero muy interesante, de hecho cada que dormía en los días que estuve leyendo el libro sentía que lo que estaba leyendo en la vida real, en realidad había sido un sueño; y la emoción fue tal que desde antes de acabar de leer ellibro, yo ya estaba imaginando finales deseados para las dos historias que se desarrollan en la novela, eso siempre se agradece de un cuento o novela.
El final es tan incierto como el comienzo, me quedé con ganas de saber más sobre lo acontecido, con ganas de saber bien qué pasó a ciencia cierta en el desarrollo de las historias, también me quedé con ganas de casi meterme a las historias y sentir yo mismo, vivir yo mismo lo que los protagonistas vivieron. 
Las historias me dejaron con algunas dudas, sin embargo casi siempre se entienden más cosas en la segunda leída, auqnue por lo pronto no está en mis planes una segunda vez para este libro, espero pronto poder leerlo nuevamente, depende de si la tesis me deja algún chancecito libre para hacerlo porque ahora sí le estoy dedicando un poquito más de tiempo a ese monstruo que poco a poco me da menos miedo.
Por el momento, como ya dije, no dejo de recordar esta novela de Julio, ya sea por una cosa o por otra. Lo que más recientemente me trajo a la memoria el libro fue una canción de Sui Generis escrita y cantada por Charly García. La canción se llama El día que apagaron la luz, y me recordó al libro porque en un pasaje, en el que el mundo (chilango) se detiene para darle paso a un fenómeno nunca antes visto y sentido, y todo esto fue provocado por un par de canciones. El poder de la música.
En sí la canción de Charly me gustó desde la primera vez que la escuché hace tiempo ya, por su letra (ah que buena letra) y su música, pero ahora que salió en aleatorio en días recientes, ni la novela ni la canción han salido de mi mente.
Es lo que hacen los libros y la música, hacen volar la imaginación, viajar lejos, lejos de aquí....


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