Aunque no era mi primera ponencia, sí era mi primer paquete de libros, en las otras dos que hice sólo me dieron las gracias, no reprocho esto, sólo lo menciono porque había escuchado a varios decir que la veces que regalaban libros en los distintos congresos, eran libros muy poco leíbles, o bueno, aburridos, para dejarnos de diplomacias. Aunque hay que aclarar con esa misma diplomacia que son aburridos sólo para quienes no les interesan los temas que tratan.
Y dije "lo chistoso de todo es que..." porque a sabiendas de estos chismes consideré que los libros del paquete que me dieron, después de mi nerviosa participación, iban a ser así, aburridos. Pero me llevé una gran sorpresa al ver que sólo la mitad o menos de la mitad lo fueron, para mí, aclaro, recordando la diplomacia mencionada antes.
Del que estoy escribiendo en esta entrada es del que más me gustó, y me sigue gustando tanto que creo que esta en mi top 5 o por lo menos top 10 (no tengo ánimos de ponerme a hacer el top justo ahora) de libros, aunque sé que he leído realmente muy poco en el cuarto de siglo más año que tengo.
Desde el principio el libro llamó mi atención sobre los demás, porque en la portada se ve la silueta de un dinosaurio (siempre me han gustado los dinosaurios), eso me hizo apartarlo para leer su título: Las siete formas del combate. El escritor es yucateco, se llama Miguel Ángel Civeira.
Quise escribir sobre mi afición al libro porque al recordar la entrada pasada, en la que relacionaba un libro con una canción mientras escuchaba música, me acordé de una canción de Santa Sabina, la puse en reproducción y al empezar a escuchar la letra recordé el cuento que hacía poco más de una semana había leído otra vez. Tanto el cuento como la canción me encantan.
Lo que más relaciono entre el cuento ¿Quién Vive? y la canción El Ángel es la "no creencia en la muerte", por un lado en la canción, Rita Guerrero menciona el hecho de no creer "en la muerte ni el final" y estos miedos los atribuye indirectamente a aquellos que tienen prisa por vivir, que no se toman el tiempo suficiente para vivir más allá de sus prisas y la soledad a la que lleva esta. Este "miedo a morir" que ella tuvo y superó según lo relata en su canción, me atrevería a decir lo vivió en su máxima expresión a través de los años que enfrentó a esa terrible enfermedad que es el cáncer, la cual se llevó su vida, sin llevarse su esencia. Nos sobrevive en la mente su voz, y sus grandiosas letras.
Por su lado Míguel Ángel Civeira en los últimos parrafos de su cuento deja pensando a los que lo leemos acerca de si realmente estamos viviendo como quisiéramos vivir, al escribir: "Sólo los muertos temen perder lo que creen que es vida, sin darse cuenta que después de la muerte, de una falsa muerte, su falsa vida seguirá siendo exactamente igual. Sólo quien vive, quien realmente vive, no tendrá miedo de perder la vida y enfrentar la gran aventura de estar muerto"
Estas dos creaciones, cada que me acerco a ellas me hacen valorar y animarme a luchar por lo que quiero, cosa que últimamente tengo que estarme recordando para no perder camino.
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